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El día que bajó la leche.

1ero de Mayo, una ilusión rota.

Estaría despertando emocionada ante la idea del inicio del mes del nacimiento de Nicole y del cumpleaños número 9 de Stephy, la expectativa de un día de las madres doble y rodeada de las madres que amo. Ya en este momento me he visto más de 6 videos de youtube sobre "qué debo llevar en la maleta del hospital" y he lavado toda la ropa de Nicole y separado en bolsas Ziploc rotuladas y ordenadas por talla.

Estaría haciendo el video de cómo va mi barriguita. Pensando en que tengo todas las fotos hasta la semana 34. Pero ya que tengo 35 semanas también quisiera postear de que tamaño está Nicole según alguna de las 5 apps de embarazo que tengo instaladas.(Que por cierto, me encantaría que todas tuvieran un botón de STOP a su algoritmo de correos y de redes).

Mi barriguita hermosa, soñada. La más piropeada (hasta por mi frente al espejo). Sabía que la extrañaría pero jamás me imaginé que sería con tanto dolor. Vacío es la única palabra que se acerca describir una mínima parte de lo que siento.

El vacío enorme de mis brazos incapaces de cargar a mi hija grande por una herida física y a mi hija pequeña por su partida. Un útero deshabitado. rodeado de órganos reajustandose a la nueva realidad.

Una casa silenciosa sin el llanto de la bebé recién nacida que tanto esperabamos. Un hueco en el corazón de toda la familia.

Lo único lleno en este momento es MI MENTE, yendo para todos lados como corriendo en círculos, queriendo escapar de los pensamiento y con ganas de detener con un botón el sufrimiento, de retroceder el tiempo a cuando podía sentir sus patadas y Stephania no paraba de hablarle y MIS SENOS, repletos de leche, a la espera de una bebé para alimentar.

Nicole, Quisiera estar trasnochada y poder verte cada 3h al comer o cambiando todos los pañales que imaginé. Daría todo por haber despertado hoy escuchando tu llanto. Por ahora, el mio es lo que tengo para sobrevivir tu ausencia.
 Te extrañamos mucho hija.

Stephania. Siempre te he dicho que se puede llorar, estar triste y sentirse mal muchas veces. Y que lo importante es tratar de sobrepasar esa tristeza, buscando las herramientas para estar mejor y no quedarse eternamente en los pensamientos amargos.

Yo aún estoy descubriendo qué herramientas necesito para desarmar este dolor.

Pero tú, eres mi principal pensamiento reparador, que me motivas y a la vez me calmas.

Llorar y  escribir es parte de mi proceso, también leer, abrazarte, estar con la familia y hablar las cosas que siento.

No importa cuál sea tu manera, pero drena. Permítete sentir. No le temas al sufrimiento, todo pasa y aferrados a Dios tendremos fuerza, además estamos juntos.

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