Entretenida en los días buenos, en los que haceres y en la rutina,
Dispersa entre los proyectos y la visión de
lo que puede ser.
Contando los días de cada plan a corto plazo,
emocionada por cosas simples, tratando de no sobre pensar o buscarle la complejidad.
Suspirando, ante la expectativa de un nuevo
día, agradeciendo las horas que han pasado, las tareas completadas, el mes que
transcurre.
Sincronizada con la posibilidad de momentos
mejores, rendida ante la voluntad de Dios, bailando entre las ilusiones de mi
mente, sin olvidar mi esencia planificadora, pero entendiendo que no tengo el
control.
Hijas, me abrazo al presente, en el regalo que ha sido conocerlas y estar de pie hoy, con la capacidad de amar y sonreír. El encontrarme al lado del hombre de mi vida, y que ese hombre sea su papá. Que bendición ha sido caminar con él estos retorcidos e inesperados senderos.
Gracias vida, por tu paciencia, apoyo y compañía
absoluta.
A tí, al bebé que aún no existe, sólo en mis recientes fantasías.
Quiero que sepas, que estoy preparándote un lugar en mi corazón, y en esta nueva vida en donde tienes 2 hermanas. Una que te anhela y te busca nombre desde hace meses, y otra a la que extrañamos profundamente y de la que escucharás hablar muchas veces.
Tengo la certeza de que te cuidaré tanto como a ellas, pero probablemente te fastidie más de la cuenta, o simplemente encuentres una mamá un poquito más intensa de lo normal. Espero que entiendas que soy imperfecta y que le pediré mucho a Dios que aparte de mí las dudas y el temor. Que me guíe para encontrarlo cada vez que lo necesite. Refugiarme en Su Palabra, para recordarme constantemente que debo soltar el control, y que Él me dará la paz en los momentos de angustia, como siempre lo ha hecho.
Pero te prometo que seguiré trabajando en ser la mamá
que mereces. Para que cuando existas, sepas que no viniste a llenar un vacío, sino
que eras la dosis de amor perfecta para alegrar nuestras vidas. Aquí ya tienes tu lugar y es tuyo, de nadie más.
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