Serena, Me tomó casi un año escribirte, sentarme a reflexionar lo intenso, grande y complejo que siento por ti. Entender y asimilar que si estas aquí, que continuas aquí, que te quedaste conmigo. Entre el 9 y 12 de junio fue que solté las muletas que le tenía puesta a la mamá que tú inauguraste, y era porque creía que aún tenía el corazón vendado o enyesado, no pensé que estaba lista, hasta que me solté, o mejor dicho, me cayó el peso del amor, que lo tenía flotando, sostenido, como cuando cargas a alguien estando dentro del agua. Ahora si puedo sentirlo con todo su peso, fuerte y claro. Perdóname hija, pero la verdad es que no lo sabía.Estaba conteniendo la respiración, estaba atajada, de puntillas. Te estaba viendo mía, pero desde lejos. Tocando sólo la superficie de lo mucho mucho mucho que te amo, admirando como una expectadora el regalo tan perfecto que Dios me ha enviado contigo. Había estado manejando por 11 meses la maternidad con el tranca palancas acti...