Por primera vez en meses, me acuesto feliz. Esperanzada, tranquila. Serena. Se unieron muchas cosas lindas y simples el día de hoy. Fue fluyendo como un dia normal, con sus que haceres, con sus flojeras. Pero con chispas de gratitud por todas partes. Si tuviera que elegir mi momento favorito, fue ver a papá enseñando a Stephania a andar en bicicleta sin rueditas. Verlo sumergido en modo paternal me enamora exponencialmente. Y yo, le quité mis rueditas hoy al corazón. Anda libre por allí, creyendo en que mañana conquistará el mundo a paso de hormiguita. Tambaleando de lado a lado con nervios de caer o hacerse daño. Pero disfrutando del viento y el aroma a sueños nuevos. Con vista al frente. Dándole una oportunidad a la perseverancia que me queda agazapada luego de una caída atroz. He suturado mis heridas, sé que pronto se convertiran en hermosas cicatrices. Tengo mis vendas puestas, casco y rodilleras para seguir andando y ver t...