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Mostrando entradas de agosto, 2021

Carta a Stephania Teen.

    Stephy, al llevarte hoy al colegio me explicabas que hacer actividades en pareja era complicado, que siempre terminabas con la misma persona, que no sabías cómo decirle que no cuando ella te pedía estar en su grupo. Me contabas cómo la niña con la que te gustaría hacer equipo, siempre le pedía a otra ser su compañera.  Te dí varias ideas para que hicieras más conexiones, pero la verdad es que mamá tampoco es muy buena que digamos en eso de "decir que no", ni la más experta en las relaciones interpersonales  o sociabilizando.  Me quedó en la mente un rato todo lo que quisiera guiarte, pero debo seguir tu ritmo, respetar tu personalidad, tus experiencias. Quisiera colmarte de valor y seguridad en ti misma.  Asegurarte que el colegio es una corta etapa, pero te mentiría si pretendo que será sencillo, quiero acompañarte en su complejidad y prometerte que todo pasa. Verte crecer es mi debilidad, no quiero perderme nada, quisiera blindarte de todo lo que pued...

Ultrasonido.

Mi último ultrasonido fue la pantalla que cambió mi vida para siempre, hace 4 meses, por eso no me extrañó encontrarme llorando frente a la desconocida que me hacía el control de mis nódulos mamarios hace dos días. Si me sorprendió lo fuera de lugar de sus comentarios cuando le respondí la causa de mis lágrimas. Ni siquiera quiero escribirlo porque es demasiado doloroso para mi y quisiera que Stephania jamás escuchara en ese contexto a alguien hablar de su hermana (mucho menos espero que lo lea de mi). De inmediato su falta de tacto me hizo recoger mis sentimientos y protegerme con falsas acentadas de cabeza. Y es que esa mujer puede ver dentro de mi, gracias a un magnífico aparato que creó la ciencia, pero realmente ella no pudo ver nada... No percibió mis palpitaciones cada vez que el transductor tocaba mi piel o como se paralizaba mi respiración cada vez que la pantalla captaba una imágen circular hipoecoica.  Tampoco pudo ver cómo su ecógrafo fue mi maquina del...

Un mar revuelto.

Una matica de coco de una bebé de 6 meses a lo lejos me sacudió. Lo suficiente para tener que tragarme las lágrimas y recordarme mentalmente:  "No puedes llorar en el trabajo".  Pero es que me trasladé de inmediato a su cabello negro, del mismo color que el mío cuando era bebé. Me reconfortó saber que lo tengo guardado, un mechón de su cabello, al que nunca podré hacerle una matica de coco. Pero que si tuve la bendición de poder ver y tocar el día que la conocí.   Lo mismo me pasó en el aeropuerto, viendo a una adolescente con unos lindos ojos verdosos, me afectó otra vez no saber el color de sus ojos.  Stephy tiene dos noches llorando antes de dormir porque extraña a su hermana, no supe que lo desencadenó pero la abracé fuerte y le dije que yo también.  Hace unos días una mamá del colegio me preguntó que cuántos meses tenía mi bebé recién nacida, pues recordaba haberme visto embarazada. Como entumecida respondí lo más corto que pude y ella de inmediato me ofrec...

Obra en construcción.

Es surreal cómo algunas mañanas me despierto dudando cuál de mis dos realidades fueron simplemente un sueño, la parte donde estaba felizmente embarazada de mi segunda hija o la parte en donde me tocó despedirla y aprender a vivir con un hueco eterno en mi familia.  Luego de mirar algunas fotos de mi vida de antes, respiro profundo y con resignación entiendo que esto es lo que tengo ahora. Agradezco por lo feliz que fui. Sin duda la nostalgia de querer esa alegría extendida hasta el día de hoy con mi bebé en brazos y Stephania a mi lado, me acompaña cada amanecer.  A veces dudo de mi capacidad de categorizar el dolor. Seré la mamá que un nuevo bebé merece? o aún estoy muy golpeada por la vida?  Le estoy abriendo poco a poco un espacio al pensamiento de un 3er bebe. Aunque nunca dejé de tener a flor de piel el sentirme en "la dulce espera" con todas mis funciones maternales activadas y preparadas, deseosas de criar.  Pero quiero asegurarme de estar bien, no sólo física...

Perseverante como la naturaleza. Guerrera como tú.

Las hojitas de Nicole. El 1ro de abril.  Tu tía Samantha y yo pensabamos en un tema que reflejara los 7 meses que tenías en mi barriga. Cuando ella pintó la de tu hermana Stephy, fue un reloj con la aguja en el número 7, el mismo abril pero del 2012, esta vez, queríamos algo diferente y en vía a la tienda de pinturas una foto de una plantita brotando de la tierra llamó mi atención y cuando se lo mostré a Sam, le encantó. Elegimos los colores. Témperas carabobeñas en Miami, que casualidad!, pensamos. Regresamos al apartamento y tú tía se esmeró en hacer una obra de arte en honor a su nueva sobrina. Así, nacen sus primeras hojitas. El día siguiente, 2 de abril, en el paseo matutino de Stella, me encuentro a la salida de un estacionamiento gigante, todo de concreto, una tubería roja saliendo a medio camino. Yo, caminando con mi barriga gigante y luego de que un extraño me preguntará cuántos meses tenía, me detengo a detallar unas plantitas que crecen dentro del tubo metál...

Aceptación.

Dios sabe exactamente lo que mi corazón necesita. Él sabe como calmar mi dolor y como sanar mis heridas. Esperaba una hoja en blanco, inconclusa. Me había preparado para el 60% de casos en donde no se encuentra la causa. Pero allí estaba mi veredicto científico, 12 semanas después. Recibir esos papeles me desestabilizó por completo, un mar de preguntas me derribó... Dios se encargó de que yo contara con 3 médicos muy cercanos (mi papá, mi esposo y mi obstetra) que me explicaran en detalle que de ninguna manera habríamos podido evitar, prevenir o cambiar, un evento tan súbito y desafortunado. Es tan impredecible como un accidente y que vuelva a suceder tan improbable como ser golpeada por un rayo en lo que me queda de vida. (...otro rayo⚡). Nuevamente Dios me regresa la calma acercandome a mi familia, todos estratégicamente colocados para ayudarme a transitar este nuevo tunel. Tan profundo y lejano como una galaxia entera. A la que me fui volando con los resultados de la autopsia. Esa S...