Ir al contenido principal

Entradas

Carta a mi tercera hija, Serena.

Serena, Me tomó casi un año escribirte, sentarme a reflexionar lo intenso, grande y complejo que siento por ti.  Entender y asimilar que si estas aquí, que continuas aquí, que te quedaste conmigo.  Entre el 9 y 12 de junio fue que solté las muletas que le tenía puesta a la mamá que tú inauguraste, y era porque creía que aún tenía el corazón vendado o enyesado, no pensé que estaba lista, hasta que me solté, o mejor dicho, me cayó el peso del amor, que lo tenía flotando, sostenido, como cuando cargas a alguien estando dentro del agua. Ahora si puedo sentirlo con todo su peso, fuerte y claro.  Perdóname hija, pero la verdad es que no lo sabía.Estaba conteniendo la respiración, estaba atajada, de puntillas. Te estaba viendo mía, pero desde lejos. Tocando sólo la superficie de lo mucho mucho mucho que te amo, admirando como una expectadora el regalo tan perfecto que Dios me ha enviado contigo.  Había estado manejando por 11 meses la maternidad con el tranca palancas acti...
Entradas recientes

Mi Pequeño Caos

  Esta carta debería separarla... Como muchos de mis sentimientos al ver ropa de bebé... Mi primera navidad con Serena, fue mi primera navidad sin tí... Traté de no pensar mucho en eso, de hecho, ocupé mi mente en respirar el momento.  En disfrutar lo que estaba ante mis ojos.  Sigo en automático. A los comentarios de la gente me preparo como cuando alguien te muestra un globo que está a punto de explotar. Mi mente, sólo espera la explosión imprudente sobre algo referente a mi maternidad... Puede que sea bueno y reconfortante, pero también están los comentarios dolorosos, vacíos e inconscientemente represores. En general, mis pensamientos son fugaces, pasajeros y sin raíz. Me permito darles lugar temporal, pero la verdad no sé si son señal de debilidad o locura. Si me hacen bien o me hacen mal. Yo pretendo que no me hacen nada. No me quedo con ellos. A veces, ni los hablo, ni los escribo.  Esto de tener saliva constantemente en a boca, a causa del embarazo, m...

Mamá de 3

Aún asombrada de lo que estamos viviendo...si pudiera contarles todo lo que me ha pasado por la mente, Stephania, nuestra conexión y deseos se habían sincronizado desde hace tiempo... sabíamos nuestra capacidad de amar, entendimos nuestra manera de sufrir y de extrañar juntas, aprendimos a escuchar a nuestro corazón y a sanarlo para dale un lugar especial a nuestro próximo gran amor... Nicole, que feliz estarías de que te llegarían compañeras de juegos y travesuras.. Quizá también un tanto molesta de tener que compartirlo todo, pero tranquila que para tus hermanas serás la eterna chiquita de la casa... les hablaré de ti con tanto amor que se perderán de vista las lágrimas entre las sonrisas.. Sigo extrañandote con todas las fuerzas de mi alma. Tu lugar sigue intacto en nuestra familia y nos enseñaste tanto   que ese será tu mejor legado. Serena, hija, desde el día 1, estabas decidida a doblegarme y a hacerme soltar el control. Gracias por encontrarte conmigo en la incertidu...

Fantasias del presente.

  Entretenida en los días buenos, en los que haceres y en la rutina,  Dispersa entre los proyectos y la visión de lo que puede ser. Contando los días de cada plan a corto plazo, emocionada por cosas simples, tratando de no sobre pensar o buscarle la complejidad. Suspirando, ante la expectativa de un nuevo día, agradeciendo las horas que han pasado, las tareas completadas, el mes que transcurre. Sincronizada con la posibilidad de momentos mejores, rendida ante la voluntad de Dios, bailando entre las ilusiones de mi mente, sin olvidar mi esencia planificadora, pero entendiendo que no tengo el control. Hijas, me abrazo al presente, en el regalo que ha sido conocerlas y estar de pie hoy, con la capacidad de amar y sonreír.  El encontrarme al lado del hombre de mi vida, y que ese hombre sea su papá. Que bendición ha sido caminar con él estos retorcidos e inesperados senderos.  Gracias vida, por tu paciencia, apoyo y compañía absoluta. A tí, al bebé que aún no ...

Sin rueditas por primera vez

Por primera vez en meses,  me acuesto feliz.  Esperanzada, tranquila. Serena. Se unieron muchas cosas lindas y simples el día de hoy.  Fue fluyendo como un dia normal, con sus que haceres, con sus flojeras.  Pero con chispas de gratitud por todas partes.  Si tuviera que elegir mi momento favorito, fue ver a papá enseñando a Stephania a andar en bicicleta sin rueditas.  Verlo sumergido en modo paternal me enamora exponencialmente.  Y yo, le quité mis rueditas hoy al corazón. Anda libre por allí, creyendo en que mañana conquistará el mundo a paso de hormiguita. Tambaleando de lado a lado con nervios de caer o hacerse daño.  Pero disfrutando del viento y el aroma a sueños nuevos.  Con vista al frente.  Dándole una oportunidad a la perseverancia que me queda agazapada luego de una caída atroz. He suturado mis heridas, sé que pronto se convertiran en hermosas cicatrices. Tengo mis vendas puestas, casco y rodilleras para seguir andando y ver t...

Sobreprotección

No es física, verbal o mecánica.   Pero si he desarrollado un estilo de sobreprotección con Stephania.  Me preocupo por sus emociones demasiado, sobrepienso si algo le afecta o la hace infeliz. Quiero proteger su estabilidad y sus sentimientos  desde un ángulo muy firme .  Y cuando algo no puedo solventar, me inquieto.  Últimamente manifiesta que no quiere ir al colegio. Es nuevo. Y dice que se debe a sus maestras estrictas. Me preocupa su motivación, no quiero que su día a día le cause desagarado, no quiero que se sienta miserable al despertar.  Le ofrezco soluciones, le pido que lo piense. Le explico la necesidad de estudiar. Pero caigo en el estereotipo de "es cuestión de actitud". Surgen en mi mente una avalancha de desaprobaciones: Positividad tóxica?, estoy asumiendo que la unica solución ante las dificultades es tener una mentalidad optimista?  Me siento en la obligación de tomarla en cuenta, de validar sus sentimietos.    Será qu...

Perdón si no estoy risueña.

Perdón por no ser la misma, por no reír de los mismos chistes o no sentir empatia de las mismas cosas... Sobre todo pido perdón por mi dificultad de integrarme, mis luchas por amar al prójimo, mi desgano al participar en las superficialidades de la vida. Cinismo? Ego? Me interrogo para saber si mi alma se ha oscurecido demasiado. Dios me pide que ame a mis hermanos como a mi misma, no se cuál de las dos partes de la ecuación esta afectada. Pero me cuesta más que antes.  Así como mi incapacidad de  cantar con todas mis fuerzas sin quebrarme y llorar, ese fusible conectado a la música y mis sentimientos tiene los cables tan cruzados que ya ni sé de donde viene. A veces me encuentro escuchando más mis pensamientos que lo que está pasando a mi alrededor y no me gusta.  Nunca me ha gustado estar ensimismada.  Soy de estar en manada, pero es que ahora siento que no conecto.  Mi metamorfosis me llevó a ser un un lobo solitario?  No quiero. Pero es ...

Otros bebés.

Mucho he examinado mis sentimientos sobre otros bebés desde la muerte de Nicole.  Comenzando cuando estaba en la sala de recuperación con una madre a quien felicitaban por la salud de su recién nacida a pesar de su preeclampsia.  Luego, en los pasillos del ala de maternidad me preguntaba si sería capaz de volver a escuchar el llanto de un recién nacido sin sentir un hueco en el estómago. No fue sino en los días posteriores que comencé a entender que todo en mi vida sería un antes y después. Creo que mi primer encuentro con un bebé fué en una fila de una tienda y evadí a toda costa cruzar miradas.  Pasé por muchas fases, pero nunca quise ahondar en pensamientos o preguntas sin justificación. El mundo continúa. Hoy, agradezco a Dios el lugar a donde me ha traído en esta montaña en particular, y por haberme dado la claridad para reconocer su compañía en cada situación retadora.  Le agradezco a Él por la vida y la salud de esos bebés que me enseñaron tanto: T...

Carta a Stephania Teen.

    Stephy, al llevarte hoy al colegio me explicabas que hacer actividades en pareja era complicado, que siempre terminabas con la misma persona, que no sabías cómo decirle que no cuando ella te pedía estar en su grupo. Me contabas cómo la niña con la que te gustaría hacer equipo, siempre le pedía a otra ser su compañera.  Te dí varias ideas para que hicieras más conexiones, pero la verdad es que mamá tampoco es muy buena que digamos en eso de "decir que no", ni la más experta en las relaciones interpersonales  o sociabilizando.  Me quedó en la mente un rato todo lo que quisiera guiarte, pero debo seguir tu ritmo, respetar tu personalidad, tus experiencias. Quisiera colmarte de valor y seguridad en ti misma.  Asegurarte que el colegio es una corta etapa, pero te mentiría si pretendo que será sencillo, quiero acompañarte en su complejidad y prometerte que todo pasa. Verte crecer es mi debilidad, no quiero perderme nada, quisiera blindarte de todo lo que pued...

Ultrasonido.

Mi último ultrasonido fue la pantalla que cambió mi vida para siempre, hace 4 meses, por eso no me extrañó encontrarme llorando frente a la desconocida que me hacía el control de mis nódulos mamarios hace dos días. Si me sorprendió lo fuera de lugar de sus comentarios cuando le respondí la causa de mis lágrimas. Ni siquiera quiero escribirlo porque es demasiado doloroso para mi y quisiera que Stephania jamás escuchara en ese contexto a alguien hablar de su hermana (mucho menos espero que lo lea de mi). De inmediato su falta de tacto me hizo recoger mis sentimientos y protegerme con falsas acentadas de cabeza. Y es que esa mujer puede ver dentro de mi, gracias a un magnífico aparato que creó la ciencia, pero realmente ella no pudo ver nada... No percibió mis palpitaciones cada vez que el transductor tocaba mi piel o como se paralizaba mi respiración cada vez que la pantalla captaba una imágen circular hipoecoica.  Tampoco pudo ver cómo su ecógrafo fue mi maquina del...