Serena, Me tomó casi un año escribirte, sentarme a reflexionar lo intenso, grande y complejo que siento por ti. Entender y asimilar que si estas aquí, que continuas aquí, que te quedaste conmigo. Entre el 9 y 12 de junio fue que solté las muletas que le tenía puesta a la mamá que tú inauguraste, y era porque creía que aún tenía el corazón vendado o enyesado, no pensé que estaba lista, hasta que me solté, o mejor dicho, me cayó el peso del amor, que lo tenía flotando, sostenido, como cuando cargas a alguien estando dentro del agua. Ahora si puedo sentirlo con todo su peso, fuerte y claro. Perdóname hija, pero la verdad es que no lo sabía.Estaba conteniendo la respiración, estaba atajada, de puntillas. Te estaba viendo mía, pero desde lejos. Tocando sólo la superficie de lo mucho mucho mucho que te amo, admirando como una expectadora el regalo tan perfecto que Dios me ha enviado contigo. Había estado manejando por 11 meses la maternidad con el tranca palancas acti...
Esta carta debería separarla... Como muchos de mis sentimientos al ver ropa de bebé... Mi primera navidad con Serena, fue mi primera navidad sin tí... Traté de no pensar mucho en eso, de hecho, ocupé mi mente en respirar el momento. En disfrutar lo que estaba ante mis ojos. Sigo en automático. A los comentarios de la gente me preparo como cuando alguien te muestra un globo que está a punto de explotar. Mi mente, sólo espera la explosión imprudente sobre algo referente a mi maternidad... Puede que sea bueno y reconfortante, pero también están los comentarios dolorosos, vacíos e inconscientemente represores. En general, mis pensamientos son fugaces, pasajeros y sin raíz. Me permito darles lugar temporal, pero la verdad no sé si son señal de debilidad o locura. Si me hacen bien o me hacen mal. Yo pretendo que no me hacen nada. No me quedo con ellos. A veces, ni los hablo, ni los escribo. Esto de tener saliva constantemente en a boca, a causa del embarazo, m...